viernes, 18 de junio de 2010

Hidroeléctricas, pa’ la cola



RECHAZO CIUDADANO

Hidroeléctricas, pa’ la cola
Laura Pedreschi Janson
opinion@prensa.com
El lunes 14 de junio, Holanda le ganaba a Dinamarca mientras Ciam (Centro de Incidencia Ambiental) le ganaba a la Anam (Autoridad Nacional del Ambiente), 5 a 0, en una entrevista televisiva matutina.

El director de Anam dijo que le dará seguimiento a las denuncias. ¡Qué buena noticia! En esta entrevista quedaron claramente establecidas las intenciones del gobierno para con el ambiente. Lejos de ser custodios de nuestros recursos naturales, le clavaron una ley bárbara cuyo resultado será su sistemática destrucción.

También la recordaremos como “la Ley del Mundial 2010”, que exime a los proyectos de los gobiernos el cumplir con normas mínimas que garanticen la seguridad de nuestra Nación, en proyectos que son necesarios y urgentes.

Una explicación que se nos puede ocurrir es que hayan concebido esa ley para asegurarse una reelección dentro de cuatro años. Sólo que los ciudadanos que hoy se chupan los dedos, no votarán entonces.

Los diputados que apoyaron esta ley no se merecen siquiera una tarjeta amarilla, sino su expulsión inmediata de la Asamblea. Es un insulto a todos los panameños y lo peor de todo es que nosotros les estamos pagando. ¡Alguien nos está vacilando! Dicho sea de paso, próximamente recibirán estos un formato de testamento donde le dejarán en herencia a sus hijos y nietos, una patria inservible, ya que ellos mandaron a eliminar el único recurso que teníamos para proteger el ambiente, o sea, los difuntos estudios de impacto ambiental de los proyectos de “interés nacional”.

Los ambientalistas saben qué consideran los gobiernos como “interés nacional”. Son, por ejemplo, hidroeléctricas privadas que sólo generan ganancias a sus socios y no para el país. Hidroeléctricas, ¡Pa’la cola! Así cantó Celia Cruz: “Aquel que te quita y no te da, lo mandamos pa’ la cola”. No habrá estudio de impacto ambiental acumulativo que justifique la absurda cantidad de 26 hidroeléctricas sobre la cuenca 102 del río Chiriquí Viejo, cuyo cauce pretenden utilizar para el beneficio de empresas privadas, en detrimento de las actividades preexistentes de sus moradores.

Seguramente las agrupaciones profesionales, centros de enseñanza y religiosos, agricultores, mecánicos, aviadores, empleados domésticos, gobernadores, alcaldes, representantes, etc., etc., etc., se pronunciarán sobre esta ley: levantarán sus plumas, sus pañuelos, sus corazones, sus brazos y sus voces por el derecho de vivir en libertad, y en nuestro suelo “¡Bien cuidao, jefe!”. Pero si esta ley y otras son requisitos o producto de acuerdos internacionales, entonces queridos compatriotas, esta lucha será más difícil que la lucha por la soberanía del Canal de Panamá.

Como los estudios de impacto ambiental no son más que cerros de fotocopias que nadie voltea a ver después, ni para hacer las inspecciones, entonces le pedimos respetuosamente al señor Presidente de la República que declare una moratoria sobre las hidroeléctricas no aprobadas, una investigación a las hidroeléctricas en construcción y el cobro digno por el uso del agua de las mismas.

La esperanza es lo último que se pierde. Trabajaremos todos para el beneficio de nuestra tan frágil patria.

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