miércoles, 19 de marzo de 2014

PANAMÁ

Gobierno y empresa comienzan a justificar el desalojo de resistentes Ngäbe

martes 18 de marzo de 2014 Los pueblos Ngäbe y Buglé llevan semanas de resistencia en la zona del río Tabasará donde la empresa GENISA quiere reanudar las obras de la polémica hidroeléctrica de Barro Blanco. El presidente de Panamá y la propia empresa están calentando el ambiente; la policía ya ronda el área.
Imagen de primera hora de la mañana de algunos de los resistentes bajando río abajo para frenar posible entrada policial.
Imagen de primera hora de la mañana de algunos de los resistentes bajando río abajo para frenar posible entrada policial.
  • Imagen de primera hora de la mañana de algunos de los resistentes bajando río abajo para frenar posible entrada policial.
  • Imagen de vehículos policiales cerca de la comunidad cultural ngäbe de Kiad.

El Movimiento 10 de Abril ha alertado a la sociedad panameña e internacional del riesgo de una intervención policial inminente en los campamentos de resistencia que indígenas Ngäbe y Buglé mantienendesde hace 45 días para evitar que las obras de Barro Blanco se reanuden y se afecte de forma irreparable al río Tabasará y a sus comunidades.
La alerta se basa en la fuerte presencia policial en la población de Tolé y ya en la zona del proyecto (tal y como muestra la fotografía de poca calidad que reproducimos). Además, en las últimas horas, la empresa promotora GENISA se ha encargado de calentar el ambiente al afirmar en un comunicado que “la intención de estas personas [refiriéndose a los indígenas] es tomarse a la fuerza las instalaciones del proyecto, e inclusive realizar actos vandálicos o de sabotaje a los equipos y maquinarias propiedad de GENISA y sus subcontratistas”. Pocas horas después, el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, se encargaba de politizar esas informaciones contaminadas al asegurar en su cuenta de Twitter [desde la que suele ‘incendiar’ a la opinión pública] que: “Grupos opositores amenazan tomarse proyecto de Barro Blanco para causar el pánico y desorden público”.
Esta ofensiva de afirmaciones y acusaciones sin sustento parecen ser el argumentario que justificaría una intervención por la fuerza de la Policía, acusada de violaciones de derechos humanos en la represión de anteriores protestas ngäbe. Según informan desde los campamentos, en estos momentos hay unas 250 personas, incluyendo menores de edad, en riesgo de ser desalojados.
Ricardo Miranda, líder del Movimiento 10 de abril, habla con Otramérica dese la zona de resistencia y nos cuenta que "Martinelli, con mentiras y astucia, trata de volver a violar nuestros derechos humanos, así como ocurrió en los tres años pasados. El pueblo Ngäbe Bugle no va a retroceder y se apegará estrictamente a las leyes que determinan la delimitación territorial colectiva Ngäbe Buglé, en la cual se prohibe la apropiación privada o su adjudicación por cualquier motivo. Barro Blanco se tiene que cancelar. Esa es la determinacion libre de nuestro pueblo y rechazamos la violencia que el gobierno de Martinelli pretende ejercer contra el pueblo Ngäbe Buglé". 
Clima enrarecido
Los campamentos de resistencia se armaron ante el permiso que concedió el gobierno de Panamá a GENISA para retomar unas obras que han generado polémica, protestas y tensión desde hace años. Desde entonces, el gobierno ha jugado un papel confuso y la Policía ha tratado de intimidar a los dirigentes ngäbe, como Ricardo Miranda, y a aquellas personas que trataban de acceder a la zona del río Tabasará.
Mientras, los medios panameños han realizado una cobertura mínima del conflicto, a pesar del movimiento de solidaridad que ha realizado campamentos en la capital del país y que se ha concretado en la creación de una plataforma (Alianza Estratégica por el Derecho a la Vida, la Salud y los Recursos Naturales) de movimientos sociales y sindicales.

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