viernes, 18 de marzo de 2016

Hidroeléctricas: Berta Cáceres, en el Día de la Mujer


Murió a dos días de su cumpleaños defendiéndose en su casa
Laura Pedreschi Janson
opinion@laestrella.com.pa
H asta el 3 de marzo solo sabía tres cosas sobre BERTA CÁCERES, valiente indígena hondureña, que liberó un río de una hidroeléctrica importante, que por esa lucha ganó el año pasado el premio ambientalista Goldman y que murió a dos días de su cumpleaños defendiéndose en su casa. No la mataron los que tan cobardemente la asesinaron a quemarropa con tres balazos, tal vez esos sicarios ya fueron mandados a matar por los autores intelectuales del crimen.
La mataron los que no defienden el ambiente, los que miran para otro lado, los que se prestan para realizar, pagar y abalar estudios de impacto ambiental ilícitos, los que firmaron esos contratos cobrando a los concesionarios privados el uso de nuestro recurso hídrico nacional a unos vergonzosos 0.0000383 de centavos por metro cúbico, los que se reparten y aceptan coimas, los que abusan de su autoridad, los que financian los proyectos, los que se repartieron las concesiones como barajas para jugar ‘Péscalo', el que calla, el que no denuncia, el que no sanciona, el que construye las hidroeléctricas destruyendo ríos, el que no custodia nuestro patrimonio arqueológico, aquel al que no le duele que dejen como caudal ecológico un mísero 10 %; dejando sedientas las piedras, el que defiende las hidroeléctricas sabiendo que ya no son rentables, el que no hace buen uso de la electricidad y las despilfarra, el que no dice ¡basta ya!
Señores presidente de la República, ministros de Ambiente, de Desarrollo Agropecuario, de Salud, de Trabajo, de Gobierno y Justicia, de Seguridad, de Desarrollo Económico, etc.; señores directores de la Autoridad de Servicios Públicos y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales; señores alcaldes y representantes; señores todos: Les corresponde venir a nuestra provincia de Chiriquí para cancelar de una vez por todas las restantes hidroeléctricas proyectadas en la Cuenca 102 del ya maltratado río Chiriquí Viejo. Además traigan las respectivas resoluciones pendientes de las cinco hidroeléctricas canceladas en octubre del año pasado. No vengan sin cancelar la hidroeléctrica La Cuchilla que cien mil personas están esperando se resuelva el conflicto con la potabilizadora y cancelen BARRO BLANCO de una vez por todas. Sería imperdonable dejar destruir las seis de nuestras ocho cuencas chiricanas.
El rescatar este país de las corruptas manos de unos cuantos y restablecer el orden que teníamos antes de la llegada de esta infernal peste que son las hidroeléctricas de pasada, está únicamente en manos de los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Que sepan la madre y la hija de Berta Cáceres que en paz descansa, que siguen siendo tres Bertas; YO SOY BERTA; todos somos Berta. Que Berta Cáceres no murió, que vive en Chiriquí, vive, porque vive en nuestros corazones, pues su ejemplar compromiso y amor hacia su patria contagió al mundo entero dándonos fuerzas para seguir defendiendo nuestros ríos, que sin ellos no tendremos vida y para luchar por enderezar el nefasto futuro por el que va nuestra querida Panamá. ‘Despertemos, que no hay mucho tiempo...'. ¡Gracias Berta!
AMBIENTALISTA

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