domingo, 23 de junio de 2019

Los gunas no pueden contra la fuerza del mar


Los gunas no pueden contra la fuerza del mar


https://m.panamaamerica.com.pa/sociedad/los-gunas-no-pueden-contra-la-fuerza-del-mar-1137505


En 2017 el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial dio una partida de $10 millones para construir 300 casas cerca de las islas.

Niños juegan en un muelle en la isla Gardi Sugdub del archipiélago de San Blas. Foto: EFE

Las barreras de coral que eran la protección en las islas de la Comarca Guna Yala, contra la fuerza del mar, poco a poco han ido desapareciendo, debido a los fuertes oleajes de los últimos años y ocasionando preocupaciónsobre una posible inundación total de las islas caribeñas.

En el primer trimestre del año pasado, se dio a conocer que los gunas serian los primeros en migrar, aseveración que en su momento fue refutada por el abogado e indígena Atencio López.

"La mudanza de otras nueve islas está en planes, discusiones y conversaciones, pero aún no tiene fecha definida", sostuvo el año pasado Atencio.

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Pero casi un año y medio después la amenaza que provoca el cambio climático en las islas de los gunas sigue latente y cada vez más son más cotidianos los problemas por inundaciones.

La Comarca Guna Yala está compuesta por unas 365 islas, de las cuales solo 38 están habitadas, otras solo tienen cocos sembrados, lo que indica que la misma ya tiene un dueño Guna.

Según una publicación de EFE, la comarca indígena Guna Yala es una de las zonas más perjudicadas en Latinoamérica por el aumento del nivel de los océanos, una consecuencia directa del calentamiento global y del deshielo de los glaciales.

Según datos de un mareógrafo situado en San Cristóbal, una localidad cercana, el agua en esta parte del Caribe ha subido cerca de 30 centímetros en el último medio siglo, once centímetros más que la media mundial.

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"Antes apenas entraba el mar, pasaba solo unos días al año, pero ahora cualquier lluvia nos afecta porque nos estamos hundiendo. No hace falta ser científico para notarlo. Mira Nonumula, ya casi está bajo el agua", explicó a EFE Pablo Preciado, el sagla o líder espiritual de la isla Gardi Sugdub en Guna Yala.

Expertos en temas de cambio climático han pronosticado que para 2050, el nivel de los océanos podría crecer hasta 20 centímetrosmás de los actual.

"Este aumento, provocaría inundaciones seguras en lugares que están a nivel de mar y en el caso específico de Guna Yala se podrían perder algunas islas que no están habitadas", sostuvo el ecologista Juan López.

Y es que el relleno de los bordes, para ampliar las islas, está compuesto por piedra, basura y coral.

sábado, 22 de junio de 2019

Pueblo Bri Bri interpone una denuncia criminal contra el administrador de ANATI - Metro Libre

https://metrolibre.com/actualidad-y-pol%C3%ADtica/nacionales/169928-pueblo-bri-bri-interpone-una-denuncia-criminal-contra-el-administrador-de-anati.html

Escrito por Amanda Robinson el 30 Mayo 2019Publicado en Nacionales

Pueblo Bri Bri interpone una denuncia criminal contra el administrador de ANATI

Héctor Huertas, representante legal del pueblo indígena Bri Bri, interpuso hoy en la Procuraduría General de la Nación una denuncia criminal en contra del administrador encargado de la Autoridad Nacional de (ANATI), el ingeniero Adolfo Noirán, por los supuestos delitos de corrupción, abuso de autoridad en el trámite de titulación de 40 mil hectáreas.



En la querella interpuesta, solicitan a la Procuraduría General de la Nación investigar a Noirán, alegando que ha concedido títulos de propiedad a los colonos que invaden las tierras del pueblo Bri Bri. El abogado señaló que además el Parque Nacional de la Amistad estaría siendo también afectado por estos hechos.

 


Además, Huertas comentó que presentarán una solicitud a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para pedir medidas cautelares y exigirle al Estado panameño que suspenda las titulaciones de tierras dentro del predio del pueblo.



"El señor Noiran lo que quiere es desaparecer al pueblo Bri Bri, dejando las tierras de los Bri Bri en la indefensión, no sé cuáles son las intenciones económicas del señor", afirmó el defensor.



Al mismo tiempo, agregó que "nosotros consideramos que hay algo delicado con respecto a esas 40 mil hectáreas que tienen un gran valor económico".



Joaquín González, rey Bri Bri, aseguró que Noirán les da el pase a otros campesinos dentro de su territorio, más no a ellos. También calificó como un acto de corrupción el proceso que ha venido llevando a cabo el administrador.



"Estamos tratando de evitar enfrentamientos, queremos resolver la situación vía legal", dijo el Rey.



El pueblo Bri Bri es miembro de la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá (COONAPIP) y habitan en las montañas situadas entre Panamá y Costa Rica. Desde hace aproximadamente 30 años luchan para que el área que habitan sea declarada tierra colectiva



viernes, 21 de junio de 2019

Represas, desarrollo y monarquías

https://impresa.prensa.com/opinion/Represas-desarrollo-monarquias_0_1498350303.html

Tan vigente hoy como en el 2005!

PROYECTOS.

Represas, desarrollo y monarquías
Osvaldo Jordán  |  21 jun 2005 - 00:00h

¿Por qué preocuparse por aquellas minorías como los nasos y los ngöbes que aparentemente han decidido nadar en contra de la corriente del desarrollo? Tal vez este sea el motivo por el que las hidroeléctricas en la región occidental de nuestro país todavía no hayan cautivado a la opinión pública con el mismo lustro que los conocidos negociados en concesiones portuarias, la liberación de delincuentes de cuello blanco y la decadencia de nuestras instituciones públicas. Tristemente, más allá de nuestras limitadas percepciones, el represamiento de nuestros caudalosos ríos no sólo refleja, sino que agravará aún más los problemas que hoy día nos afectan.

Con el encarecimiento del combustible, y ante la falta de un verdadero plan energético, el gobierno ha respondido con una solución ensayada y desprestigiada aquí y en otras latitudes: La construcción de hidroeléctricas. En los años setenta, el general Torrijos decidió comprometer al país entero en un ambicioso programa de este tipo con el comedido asesoramiento de un equipo económico que había sido entrenado en aquellos días en los que las cuestiones ambientales parecían no tener mayor importancia. Muchas fueron las promesas que se hicieron: Que se abarataría el costo de la electricidad, se sacaría de la miseria a la población local y se garantizaría la independencia energética del país. Casi treinta años después de que se cerraran las compuertas de Bayano, hoy día sabemos que se destruyeron economías de subsistencia, se despilfarró el capital natural de nuestros bosques, el precio de la electricidad ha continuado aumentando y somos aún dependientes en materia de energía. ¿Quiénes asumieron los costos de estas faraónicas inversiones y quiénes fueron los beneficiados con estos aparatosos elefantes blancos?

Ante estas críticas, los supuestos entendidos en materia económica responden que las nuevas inversiones serán realizadas por la empresa privada, y he aquí la parte más nefasta de toda esta historia. La experiencia reciente ha demostrado que estas concesiones no sólo limitan la rendición de cuentas y los beneficios sociales, sino que tampoco están exentas de la corrupción que hoy día carcome al tejido social de nuestra patria. ¿Cómo prevenir que las concesionarias abusen del ambiente y de los derechos humanos de la población marginada de Bocas del Toro si esto no ha sido posible ni siquiera en las entrañas mismas de la ciudad de Panamá? Con una inversión cercana a los quinientos millones de dólares, ¿no existe acaso la posibilidad de que haya manejos tan turbios como los que ha habido en los contratos de puentes, puertos y carreteras? ¿Ante la desaparición del IRHE, qué estamento del Estado defenderá los intereses de la población que será afectada por los proyectos y de los consumidores que terminarán pagando las facturas?


Al quitarle el envoltorio a la conocida cápsula publicitaria de que los indígenas y los ambientalistas se oponen al desarrollo, queda al descubierto la verdadera naturaleza de nuestras preocupaciones. Lo que necesitamos saber es quién garantizará que en verdad se reduzca el costo de la electricidad si las empresas generadoras tienen la posibilidad de encontrar nuevos clientes y las distribuidoras de aumentar sus ganancias. Recordemos que otrora se mintió diciendo que los ambientalistas nos oponíamos a que PYCSA construyera el Corredor Norte, una obra que se consideraba absolutamente necesaria para eliminar el tranque vehicular en la ciudad de Panamá. Hoy día ya conocemos los resultados vergonzosos de esta apresurada concesión y debemos asegurarnos de que situaciones como esta no se repitan.

Tal vez el día que empecemos a decir la verdad de por qué se quiere llenar al país de lagos artificiales, podremos finalmente descubrir el hilo que enlaza a los campesinos de la cordillera central con el ejecutivo que enciende su computadora en el centro bancario. Así también podremos entender la misteriosa manera en que Tito Santana ha sido capaz de retener su corona durante la transición de gobierno entre Moscoso y Martín Torrijos, aun cuando la población naso ya hace más de un año que le pidió que hiciera sus maletas. ¿Será que el trono se apoya sobre las espaldas de quienes quieren venderle energía a Colombia y a Centroamérica? ¿Quién obtendrá las ganancias y quién asumirá los costos de hipotecar nuestro patrimonio natural? ¿Será acaso el Estado, la población indígena o los inversionistas que al igual que en las celebradas empresas de distribución eléctrica y telefónica han decidido generosamente endeudarse para contribuir al desarrollo de nuestro país

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El mar se traga el archipiélago panameño de San Blas

http://laestrella.com.pa/panama/nacional/traga-archipielago-panameno-blas/24126180

NACIONAL 19/06/2019 - 10:37 a.m.miércoles 19 de junio de 2019

El mar se traga el archipiélago panameño de San Blas

La mayoría de las callejuelas lucen enlodadas y el agua ha llegado incluso a colarse en varios chamizos.

. / EFEEFE

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EFE

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Son las 9 de la mañana y acaba de escampar tras horas jarreando en la minúscula isla de Gardi Sugdub. Tres mujeres guna, la etnia indígena que habita el archipiélago de San Blas, en el Caribe panameño, esparcen arena seca sobre los charcos que acorralan su choza de paredes de caña y techo de paja.


La lluvia ha sido inclemente y las olas han saltado las rudimentarias barreras de coral que los guna construyeron hace años para proteger del aumento del nivel del mar este islote, casi plano y de apenas una hectárea y media de extensión,

La mayoría de las callejuelas lucen enlodadas y el agua ha llegado incluso a colarse en varios chamizos.

"¡Wegi, wegi, wegi! (¡Aquí, aquí, aquí!)", le dice la más joven del grupo en lengua guna a la mujer que sujeta la pala y que no sabe bien dónde echar la tierra. La palada no es suficiente para rellenar el charco de la entrada y la mujer tiene que ir a por más arena.

La estampa solía ser típica de noviembre, el mes por excelencia de los aguaceros en Panamá, pero desde hace un tiempo se está volviendo cada vez más habitual: el calendario de lluvias se ha desbaratado y el mar no para de crecer.

"Antes apenas entraba el mar, pasaba solo unos días al año, pero ahora cualquier lluvia nos afecta porque nos estamos hundiendo. No hace falta ser científico para notarlo. Mira Nonumula, ya casi está bajo el agua", explica a EFE Pablo Preciado, el "sagla" o líder espiritual de la comunidad, mientras señala la isleta de enfrente.

"Hay días que el mar entra por los dos extremos de la isla y el agua de un lado se junta con el del otro", añade María Armas, una de las maestras de este pueblo, en el que no hay agua potable y la electricidad solo funciona unas horas al anochecer.

UN DAÑO IRREVERSIBLE

San Blas, el turístico archipiélago de aguas transparentes al que pertenece Gardi Sugdub y que a su vez forma parte de la comarca indígena Guna Yala, es una de las zonas más perjudicadas en Latinoamérica por el aumento del nivel de los océanos, una consecuencia directa del calentamiento global y del deshielo de los glaciales.

Según datos de un mareógrafo situado en San Cristóbal, una localidad cercana, el agua en esta parte del Caribe ha subido cerca de 30 centímetros en el último medio siglo, once centímetros más que la media mundial.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (IPCC) describió en su quinto informe un escenario desolador y alertó de que, de seguir así las cosas, la crecida media de los océanos podría ser de hasta 30 centímetros en 2065 y 63 centímetros en 2010, lo que sería devastador para un sinfín de comunidades costeras.

"La naturaleza está enfadada y nos está mandando mensajes. Esas fábricas que echan tanto humo son las culpables", se queja el "sagla", que aún tiene muy presentes las terribles inundaciones que asolaron la isla en noviembre de 2008.

Un estudio elaborado en 2004 a partir de fotografías aéreas publicado en la revista Conservation Biology señala que el archipiélago, formado por 365 islas -de las cuales 38 están habitadas y el resto se explotan turísticamente- ha perdido en tres décadas 50.363 metros cuadrados.

Gardi Sugdub, Ustupu, Mamidub, Anassuguna y Ogobsucun son las comunidades que hasta el momento corren más riesgos, según los expertos. Pero el futuro no es nada halagüeño para el resto de islas y sus habitantes lo saben. Las autoridades panameñas, también.

"Dadas las características físicas de las islas es posible que muchas queden sumergidas en unas décadas", reconoció a EFE en una declaración escrita el ministro panameño de Ambiente, Emilio Sempris.

MUDARSE A TIERRA FIRME, LA ÚNICA SOLUCIÓN


Tumbado en una polvorienta y colorida hamaca, una tumbona imprescindible en cualquier casa guna, Eustasio Valdés -a quien todos conocen como "Atahualpa"- expresa el sentir de la gran mayoría de sus vecinos: "No tenemos otra opción, tenemos que irnos".

"¿Qué pasa si la tromba de agua nos atrapa de noche y se inunda todo en la oscuridad?", se pregunta esta suerte de filósofo ambiental, que en los últimos años se ha encargado de explicarle a la comunidad que el remedio es peor que la enfermedad y que los corales no se pueden arrancar para construir diques porque los arrecifes sirven de barrera natural contra las marejadas.

Conscientes de que su amado mar se terminará convirtiendo en un enemigo voraz e incontrolable, la comunidad de Gardi Sugdub puso en marcha en 2010 un pionero plan de traslado a tierra firme que ha evolucionado a trompicones y que parece que por fin se está concretando.

Los vecinos se hicieron con un terreno en el continente de 17 hectáreas, a escasos kilómetros de la isla y propiedad de la comarca, y convencieron al Gobierno para levantar un centro sanitario y una escuela.

Tras varios años sin avances, hace unos meses se licitó la construcción de 300 viviendas para el millar de personas que viven en la isla. Los planos están pendientes de ser aprobados por las autoridades y servirán de ejemplo en el que caso de que otras comunidades quieran mudarse en un futuro a la costa. Hay algunas que ya lo han decidido y otras que aún tienen que discutirlo.

La ONG suiza Displacement Solutions considera que Gardi Sugdub será el primer poblado indígena de Latinoamérica en ser realojado por el cambio climático.

"El aumento del nivel del mar es un monstruo silencioso, nosotros no sufrimos grandes desastres y por eso no somos una prioridad para las autoridades", lamenta Blas López, un líder comunitario que forma parte del comité que ideó el traslado y que conoce el sudor que ha costado sacar adelante el plan.

El abandono de la isla, que será totalmente voluntario, solucionará además otro dolor de cabeza de la comunidad: el hacinamiento. Gardi Sugdub es una caja de cerillas, las chozas se apiñan unas contra otras y la población no para de crecer. Cada matrimonio tiene una media de cinco hijos y en cada cabaña viven una docena de personas.


UN CAMBIO DIFÍCIL

Los mayores son los más reticentes a irse y los más escépticos con el aumento del nivel del mar: "Llevamos 150 años en estas islas, es imposible que nos trague el agua", espeta Dibtiginya Reyes, un avezado pescador, que esta mañana no ha podido salir a faenar con su cayuco por culpa de la tormenta y que cree que no podrá seguir pescando si se muda al nuevo poblado.

"No será fácil, pero no es la primera vez que migramos", recuerda López.

Los gunas, uno de los pueblos indígenas con mayor grado de autodeterminación en la región y uno de las siete etnias que viven en Panamá, son originarios de las montañas, de las que huyeron hace un siglo y medio por la malaria y la fiebre amarilla.

Regresar a ese denso bosque entraña unos desafíos sanitarios a los que ahora se deberán volver a enfrentar sabiendo que lo que dejan en el archipiélago es un monstruo contra el que no pueden luchar.

"Nuestros abuelos se vinieron a las islas pensando en nosotros y a nosotros nos toca volver a tierra por el bien de nuestros nietos. Vamos a cerrar el círculo, vamos volver a nuestra esencia", concluye el "sagla", posiblemente la persona más respetada en la comunidad por ser el guardián de las traiciones ancestrales y de la cosmovisión guna

Nuevos proyectos hidroeléctricos pondrán en peligro al PILA: Unesco

https://impresa.prensa.com/panorama/Nuevos-proyectos-hidroelectricos-PILA-Unesco_0_5331216916.html

PATRIMONIO

Nuevos proyectos hidroeléctricos pondrán en peligro al PILA: Unesco
Algunos datos sobre esta joya ecológica

Ohigginis Arcia Jaramillo   20 jun 2019 - 00:06h

Temas: Parque Internacional La Amistad Unesco Hidroeléctricas Patrimonio Centro De Incidencia Ambiental

El PILA fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1983. Archivo Expandir Imagen
El PILA fue declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1983. Archivo 
El desarrollo de nuevos proyectos hidroeléctricos dentro del Parque Internacional La Amistad (PILA), entre Panamá y Costa Rica, representaría un "riesgo" al valor universal de esa área protegida y conduciría a su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).

Esa es una de las conclusiones incluidas en un informe elaborado por técnicos de la Unesco y que servirá como base para evaluar el estado de conservación de este sitio natural en la próxima sesión de este organismo en Bakú, Azerbaiyán, entre los días 30 de junio y 10 de julio.

El debate sobre el PILA cobró fuerza este año, luego de que indígenas nasos presentaron un proyecto de ley para que 125 mil hectáreas de esa área protegida se convirtieran en parte de su comarca.

Amenazas sobre el Parque Internacional La Amistad

El Parque Internacional La Amistad (PILA), entre Panamá y Costa Rica, considerado por ecologistas como el sitio protegido del país con mayor diversidad biológica, enfrenta varias amenazas que ponen en riesgo su valor como patrimonio de la humanidad.

Esta reserva natural, que se extiende 400 mil hectáreas, de las cuales 207 mil están en Panamá y 193 mil en Costa Rica, viene sufriendo problemas por proyectos hidroeléctricos y el crecimiento de la frontera agrícola. Además, recientemente, el pueblo indígena naso solicitó que le transfirieran 125 mil hectáreas que pertenecen al PILA para crear su propia comarca.

Algunos de esos riesgos fueron mencionados en un informe elaborado por técnicos y asesores de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), la cual declaró al PILA patrimonio mundial de la humanidad en el año 1983.

Precisamente, este documento será utilizado como base para evaluar el "estado de conservación" de la reserva ecológica durante la próxima sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, que se realizará en Bakú, Azerbaiyán, a finales de este mes.

De acuerdo con el informe, cualquier desarrollo de "nuevos proyectos hidroeléctricos" dentro del área protegida traería como consecuencia su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la Unesco, como ocurrió en 2012 con el Conjunto Monumental de Portobelo y San Lorenzo, en Colón.

No obstante, los técnicos que forman parte de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo asesor de la Unesco en temas ecológicos, valoraron y agradecieron los continuos esfuerzos de los Estados parte (Costa Rica y Panamá) para "combatir" las actividades ilegales dentro del sitio protegido y "fortalecer" los acuerdos institucionales para una mejor cooperación y gestión bilateral.

Algunas de esas actividades tienen que ver con la tala y el avance de las actividades agrícolas en la reserva.

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Este parque internacional tiene 193 mil hectáreas en Costa Rica y otras 207 mil en Panamá. Archivo
Las hidroeléctricas

Específicamente, en el tema de las hidroeléctricas se recomienda a Panamá "continuar" con los esfuerzos de establecer programas de monitoreo a largo plazo para los dos proyectos que están en la zona, Bonyic y Chan I, a fin de evaluar la efectividad de las medidas de mitigación que fueron establecidas en ambas concesiones.


Mientras, en el caso del proyecto Chan II observaron que si bien la obra no se ha reactivado hasta la fecha, Panamá no ha confirmado si la decisión de cancelar el contrato entró oficialmente en vigor, o si esta cancelación significa que el proyecto ha sido abandonado.

Como se recordará, el contrato de concesión para la hidroeléctrica Chan II fue cancelado a la constructora brasileña Odebrecht, una decisión que hizo oficial el Gobierno en enero de 2017, luego de que cobraran notoriedad los escándalos de corrupción de esa empresa en el ámbito internacional.

En estos momentos, el Estado está estructurando un plan para esa concesión, de manera que en lugar de contar con un socio "constructor", este sea un "desarrollador u operador de proyecto", para atender mejor temas como el social y el ambiental. Así lo explicó en su momento Víctor Urrutia, secretario de Energía de Panamá.

En otras palabras, el Estado estaría allí para evitar que el desarrollo se haga de forma incorrecta en el sitio.

Al respecto, Damaris Sánchez, gerente de proyectos de la Fundación para el Desarrollo Integral, Comunitario y Ecosistemas de Panamá, dijo que la Unesco ha sido "muy flexible" y ha dado oportunidad a los Estados parte de atender las situaciones que amenazan al PILA, pero en la práctica es poco lo que se ha hecho por conservar sus valores naturales.

Para tener una idea, solo en el PILA-Panamá se han identificado 550 especies de aves de las 986 especies de aves registradas en el país, según los ecologistas.

Además, explicó que hace varios años un número plural de organizaciones ambientales solicitó que se incluyera al parque en la lista de sitios en peligro, porque ya estaba viendo un impacto directo al parque.

La comarca

Otro de los temas que generó presión este año sobre el PILA fue la solicitud del pueblo naso, a través de un proyecto de ley, para que se le traspasaran 125 mil hectáreas del área protegida para la creación de su comarca en el río Teribe.

Pese a que el presidente Juan Carlos Varela objetó la propuesta de ley en marzo pasado por "inexequibilidad", la Asamblea Nacional la aprobó por insistencia y el Ejecutivo demandó su nulidad ante la Corte Suprema de Justicia, acción que no ha sido resuelta.

Organizaciones como el Centro de Incidencia Ambiental (CIAM) plantearon que, si bien la demanda del pueblo naso es válida, primero se deben hacer estudios científicos debido a la categoría que tiene el PILA.

Isaías Ramos, biólogo del CIAM, señaló que el PILA, como patrimonio de la humanidad, es tratado por el Ministerio de Ambiente, no así por la Secretaría de Energía y la Autoridad de los Servicios Públicos, entidades que tienen en sus agendas proyectos hidroeléctricos.

"No existe un real interés de los entes estatales por trabajar de manera conjunta en función de la protección de nuestros ecosistemas", dijo.

Por su parte, el Ministerio de Ambiente ha informado que en esta administración se atendió la mayoría de las sugerencias que están en los informes presentados por UICN. Además entregaron parte de la Evaluación Ambiental Estratégica que le correspondía a Panamá, y la compartieron con Costa Rica en un trabajo en conjunto para salvaguardar al PILA.

Algunos datos sobre esta joya ecológica
20 jun 2019 - 00:06h

550... es la cantidad de especies de aves que han sido identificadas en el PILA, de un total de 986 especies de aves registradas en todo el país.

400 mil... son las hectáreas de extensión que tiene el PILA.

125 mil... son las hectáreas del PILA que reclama el pueblo naso.

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