domingo, 23 de enero de 2011

La experiencia minera en Costa Rica existe y ha sido nefasta


Sonia Torres (*)
Fuente: elpais.cr | 23/01/2011


En Costa Rica la minería se ha concentrado en el llamado cinturón del oro, en el que sobresale Abangares donde los ríos son plateados por el mercurio o lucen macilentos y tan ácidos como el limón y las ruinas convertidas en museo no terminan de servir al turismo.

En Miramar, las bellas vistas hacia el Golfo de Nicoya hoy tienen paisajes desérticos que interrumpen los corredores biológicos por causa de la cuarta mina de oro a cielo abierto.

En Esparza el desierto de Macacona producto de la primera mina de oro a cielo desangra diariamente el acuífero local y es testimonio de la pérdida de pozos de agua potable que siguen manando pesados metales concentrados desde el tajo cercano.

En Chomes, un hermoso cerro desapareció, y sobre una calle pública yacen actualmente los restos de las construcciones, como legajo de la tercera mina de oro a cielo abierto..., y a pocos pasos, los techos que albergan las esperanzas de los hombres y mujeres que creyeron en la minera.

En Río Chiquito, la sedimentación del embalse Arenal da cuenta de las miles de toneladas de tierra que fueron lanzadas en las márgenes del río antes de caer en el lago usado para producir la electricidad de un país.

Y en San Carlos, al igual que en el resto del país donde se han dado luchas contra las mineras, el rencor, rencillas y desprecio entre hermanos suplantó al amor, solidaridad y compañerismo de antes; en momentos en los que la minera recurre a un tercer tribunal en busca del respaldo a los compromisos adquiridos por gobernantes inescrupulosos.

Ni qué decir de los impactos sociales en Abangares, donde aunque tenemos el doble de la tasa de síndrome de Down del país y pese a que algunos funcionarios sanitarios le vinculan con la minería, pocos estudios formales se han realizado para correlacionar la misma en forma científica; pocos se preguntan por qué de los aumentos de abortos en comunidades abangareñas como Matapalo y Limonal separadas por la planta de proceso y lagunas mineras dejadas en abandono y nadie da cuenta de los niveles del mercurio en la sangre de los lugareños.

Como en cualquier lugar del mundo, las empresas mineras huyen de Costa Rica cuando les conviene o se cambian de nombre y continúan como si nada a lo interno del país. Aquí hasta se llevan los ahorros de las asociaciones solidaristas como ocurrió con la Ariel Resources en Abangares; dejando también cuentas sin pagar por servicios eléctricos y seguros médicos de los trabajadores. Aunque aquí no tenemos rótulos que hablen de las estadísticas que indiquen registros de las empresas mineras en las entradas de las minas, si tenemos cruces en los cementerios que señalan a los mineros que han sucumbido en las minas.

Aquí en Costa Rica no tenemos la valentía de tomar el toro por los cuernos y llamar pan al pan y vino al vino por temor a caer mal o conseguir menos de lo esperado. Quizá por eso, se produjeron las reformas al Código Minero que resultan en autoengaño porque, entre otras cosas, no se pusieron restricciones al procesamiento minero de las transnacionales que terminarán procesando el oro que extraerán los mineros sin compromisos laborales ni médicos para las empresas que serán las que establezcan la ley de la broza que terminarán comprando a los mineros alineados en cooperativas.

Aquí al igual que en cualquier lugar del mundo, el trabajador minero no tiene derecho a rebelarse porque no tiene otra fuente de trabajo. Los lugareños abandonan sus casas cuando la naciente secó y el agua no llegó más al hogar. No hay regulaciones y la minera invade el perímetro urbano, carcomiendo los techos de las casas.

Aquí al igual que en Chile y otros países las mineras abandonan las minas. Se cambian de nombre, cierran las oficinas y se atrincheran en el plantel minero en permanente amenaza.

En Abangares tenemos algunas mujeres viudas que han tenido que recurrir a la minería para seguir sosteniendo a la familia, luego que el esposo falleciera; a esas mujeres hoy se les ilustra como dependientes de la minería para sensibilizar más a la población.

Aquí en Costa Rica, son pocas las viudas e interminables los huérfanos que siguiendo los pasos del padre, del tío o del abuelo, siguen perforando las entrañas aunque paguen con su salud y quizá la vida; mientras, los más aventurados hacen negocio con el oro teñido de sangre de nuestros hermanos, pero a eso le llaman solidaridad, progreso y desarrollo sostenible.

Aquí la escolaridad de los mineros es baja; el alcoholismo es la enfermedad y la esperanza no existe. No hay equipos para respirar aire fresco en las entrañas, aún se cree en promesas y se añoran cooperativas que suenan a salvación.

En Costa Rica sucumbió mina Bellavista y en Miramar nadie se murió de hambre por falta de trabajo. El colapso de mina Bellavista evidenció en el siglo XXI la incapacidad de las instituciones en prevenir y atender emergencias mineras, al igual que no fue posible manejar adecuadamente el cierre advertido de Macacona, o el cierre intempestivo de Beta Vargas y Río Chiquito en el último cuarto del siglo XX.

¿Cómo no reconocer la experiencia minera de las autoridades de salud que muestran resultados de análisis de agua de un año atrás al colapso de la mina Bellavista, porque fueron incapaces de monitorear los "lavados" del cianuro que hizo la minera con las geomembranas rotas por las masas de roca en movimiento?

¿Cómo ignorar la experiencia nefasta de la Comisión de Emergencia declinando intervenir la mina Bellavista pocos días antes del colapso, pese al clamor popular?

Sigue siendo nefasta la experiencia minera cuando sucumbió la mina Bellavista y el estudio de impacto ambiental que la respaldó sigue vigente, no ha sido cancelado y la empresa trabaja sigilosamente de la mano del gobierno en una "nueva" propuesta minera, ya rechazada por SETENA en el año 1996.

Y ni hablar de la experiencia minera que tenemos en cuanto a trámites y permisos fraudulentos con el que pretendían operar en Crucitas, que han sido evidenciados de mil maneras y finalmente reconocidos por el Tribunal Contencioso Administrativo, por la constante y acuciosa labor de quienes han creído que vale más el agua que el oro y que la paz a la naturaleza no se nutre de discursos y escritos falsos.

Costa Rica ha escrito con sangre su historia minera. Pasado, presente y futuro. Tenemos experiencia minera y ha sido nefasta. La amenaza sigue pero el futuro es promisorio si seguimos el camino trazado por los valientes hombres y mujeres que a pie, de saco y corbata, quemando pestañas y gritando consignas, hemos dicho de muchas formas, no a la minería.

(*) Comité Ambiental Miramar

miércoles, 19 de enero de 2011

Crece rechazo a explotación de Cerro Colorado

El anuncio del Gobierno de licitar la explotación minera ha puesto en estado de alerta a grupos indígenas y ambientalistas de la provincia chiricana.
Universitarios ngäbes exponen su disconformidad. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Flor Bocharel


FLOR BOCHAREL
SANDRA ALICIA RIVERA
DAVID, CHIRIQUÍ
nacionales@prensa.com

Estudiantes indígenas de la comarca Ngäbe Buglé, al igual que grupos ambientalistas de la provincia de Chiriquí, se oponen al llamado hecho por el Gobierno de licitar el proyecto minero de Cerro Colorado.

Bernardo Sittón, del Frente de estudiantes ngäbe de la Universidad Autónoma de Chiriquí, dijo que la magnitud de la explotación de la mina de Cerro Colorado es tan grande, que afectaría a muchas poblaciones indígenas.

“Los ríos que nacen en ese lugar, agregó, se afectarían, y por ello emplazamos al Gobierno y a los representantes de la minera para conocer sobre esta situación”.

A su vez, los ambientalistas chiricanos, tras analizar la situación, catalogan la propuesta de la explotación minera como “descabellada”.

Ezequiel Miranda, presidente de la Asociación para la conservación de la biósfera, dijo que la comunidad en general debe ponerle atención al llamado a licitación de la mina, porque “estamos ante un gobierno que no valora la integridad física, cultural y ambiental de nuestras culturas indígenas”.

Miranda se refirió en especial a los que viven en áreas como Cerro Colorado, donde se pretende destruir la cordillera central, el corredor biológico mesoamericano, la costa del Atlántico y el golfo de Chiriquí, en que habitan especies de un alto valor para la ciencia en el mundo.

AMBIENTE, CLIMA Y DAÑOS ECOLÓGICOS La minería, tema de preocupación


Roberto Motta Alvarado
opinion@prensa.com

El Gobierno nacional, al anunciar que licitará la explotación del yacimiento de cobre de Cerro Colorado confirma su política de considerar la industria minera como actividad que proporcionará grandes beneficios económicos al país, tanto o más que la expansión del Canal de Panamá.

Hace más de 30 años, el gobierno de Torrijos promovió con empeño y energía la explotación de la mina de Cerro Colorado. La iniciativa fue rechazada por todas las fuerzas vivas de la provincia de Chiriquí, por los daños ecológicos que se ocasionarían en la región. Afortunadamente, el proyecto fracasó y la provincia más productiva del país se salvó de un colapso ecológico que hubiese provocado la gradual extinción de su ganadería y agricultura.

Debemos tener presente que Chiriquí, aparte de ser la más fértil y productiva del país es una zona geográfica de intensas lluvias. Al examinar las estadísticas de las precipitaciones fluviales durante los últimos años es fácil constatar lo peligroso y dañino de un proyecto a cielo abierto, como seguramente se piensa utilizar allí. El cambio climático provoca lluvias diluviales en todas las latitudes y en el pasado diciembre lo sufrimos en nuestro país con la crisis del agua. En Costa Rica con una vegetación similar a la de Chiriquí se ha prohibido recientemente la explotación minera, ya que la misma puede dar al traste con su proyecto de desarrollo sostenible.

En países como Chile y Perú, donde el desarrollo minero es muy importante, las explotaciones se hacen en regiones desérticas alejadas de las áreas productivas; en esas zonas apenas llueve unas pocas pulgadas al año. Con todo que las condiciones son adecuadas para esta explotación, la experiencia nos indica que tienen todo tipo de problemas y peligros para los obreros que trabajan en las mismas, tal como ocurrió hace poco.

Ante el sombrío del panorama mundial, urge que el Gobierno propicie un amplio debate nacional en el cual participe la ciudadanía organizada, los sectores potencialmente afectados y los grupos ambientalistas. Dialogar y escuchar es la actitud responsable de un gobierno democrático que respeta la opinión pública.

Se escucha a diario por parte de las compañías multinacionales que la nueva tecnología de punta que se utilizará asegura que las explotaciones mineras no causan daño alguno al ambiente ni a las poblaciones aledañas; esto hay que analizarlo con sumo cuidado, pues lo que está en juego es el devenir de la república y su gente. Los daños que estas explotaciones pudiesen causar serían irreversibles al bienestar general de la nación tanto para las presentes como para las futuras generaciones de panameños.

En materia de inversión, algunas no son convenientes al país. No importa los millones que puedan dejar al país, debemos considerar con mucho cuidado las consecuencias que puedan provocar.

¿De qué nos sirven los millones si las poblaciones aledañas se enferman y las actividades agrícolas y ganaderas se vuelven improductivas?

Sin el manejo adecuado de un tema tan sensitivo y delicado como este me temo que el gobierno del presidente Martinelli abrirá una caja de Pandora de impredecibles consecuencias. Un estadista actúa con sensatez y previsión al valorar todas las posibilidades de sus acciones.

sábado, 15 de enero de 2011

Chiriqui y La Comarca Ngäbe Bugle le dicen un NO rotundo a la Mina de Cerro Colorado

 
La contaminación del Rio San Felix y la Playa de Las Lajas durante la etapa de exploración del proyecto Cerro Colorado a fines de los años setenta.  Se pudo constar la grave contaminacion y la muerte masiva de peces. Fotos tomados por el Ing. Carlos Enrique Landau (y ex ministro de agricultura durante esos años) de su publicación de Codemin a Tiomin: La Historia de Cerro Colorado.

Entrevista a la ambientalista Carmencita Tedman MacIntyre y al dirigente indigena Bernardino Sitton el 15 de enero del 2011 sobre su rechazo rotundo a las pretensiones del Gobierno Nacional de volver a resucitar al nefasto proyecto minero a cielo abierto de CERRO COLORADO...

>>>ENTREVISTA POR RADIO CHIRIQUI<<<

jueves, 13 de enero de 2011

COMUNICADO: FRENTE UNIDO DE DEFENSA De ECOSISTEMAS - FUDECO


En la ciudad de Santiago, provincia de Veraguas, hoy 09 de enero del 2011,dia en que honramos la memoria de los mártires de nuestra patria, que han ofrendado sus vidas derramando su sangre y abonando la madre tierra, por la reivindicación de los derechos humanos y sociales, reunidos en asamblea representantes de organizaciones, ambientalistas, campesinas e indígenas de las provincias de Bocas del Toro, Veraguas, Chiriquí, y comarca Ngöbe Bugle.
En la misma se analizó la situación nacional sobre los impactos socio- ambientales, de las políticas de desarrollo económico que impulsa el gobierno Nacional, sobre los recursos naturales de nuestras regiones.
HIDROELECTRICAS, EXPLOTACION MINERA, DESARROLLO TURÍSTICO, CONSTRUCCIÓN DE INFRESTRUCTURAS, monocultivos, la especulación del mercado de carbono:
Resolvimos:
Hacer pública una vez más nuestras denuncias:
• sobre los impactos negativos en especial, al área campesina e indígena que están ocasionando la instalación de los proyectos, Hidroeléctricos, Minas, y otros.
• El que se sigan instalando proyectos “de desarrollo”, que en todo han negado el proceso de decisión democrática y la participación ciudadana.
• El que se hayan tomado decisiones sobre recursos vitales de los que dependen las poblaciones como el agua y el suelo, sin que se hayan realizados estudios de capacidad de las cuencas, que involucren conocer desde la realidad, los usos presentes, la demanda del recurso agua para esas actividades futuras.
• Que se realicen estudios de impactos acumulativos que garanticen que no se pondrá en riesgo la vida natural de los ríos y la estabilidad social de las poblaciones, incluyendo la seguridad civil y que prevea efectos como los ocurridos en las inundaciones recientes en la cuenca del bayano.
Exigimos:
De las autoridades de turno,
• detengan el proceso de otorgamiento de concesiones para más proyectos hidroeléctricos, de explotación minera y otros que atenten la estabilidad social de nuestras poblaciones.
• Se declare una moratoria a la construcción de los proyectos hidroeléctricos, hasta tanto se pueda contar con estudios individuales de capacidad de cuenca y de impactos acumulativos donde las comunidades se les garantice la participación.
• De las autoridades en conjunto con las poblaciones que se identifiquen alternativas productivas sostenibles y que garanticen el bienestar de las comunidades.
Dado en Santiago de Veraguas el 9 de enero de 2011.

c/c medios de comunicación, organismos financiadores, organismos internacionales de derechos humanos, Organización de Estados Americanos OEA, Organización de las naciones Unidas, ONU, organizaciones no gubernamentales internacionales, Gobierno Nacional.

Organizaciones Firmantes.


1. Comité de defensa del Río Santa María en Cañazas y San Francisco
2. Comité de defensa del Río Cañazas (Distrito de Cañazas)
3. Comité de defensa del rio Santa María, corregimiento San José (Distrito de San Francisco).
4. Comité de afectados del Rio Changuinola.
5. Movimiento Campesino en Defensa del Rio Cobre
6. Comité de Defensa del Rio Narices, Santa Fe
7. Congreso Local Ngobe-Bugle de Ñurum
8. Fundación para el Desarrollo Integral, Comunitario y Conservación de Ecosistemas en Panamá - FUNDICCEP
9. Asociación Ambientalista de Chiriquí - ASAMCHI
10. Amigos del Parque Internacional la Amistad – AMIPILA
11. Alianza para el Desarrollo Ambiental de Tierras Altas – ADATA
12. Asociación para la Conservación de la Biosfera- ACB
13. Asociación de Productores de Cultivos Exportables – APCE
14. Asociación de Productores de Renacimiento – APRE
15. Grupo Ecológico de Renacimiento para la Protección del Parque Internacional La
16. Amistad – GERPROPILA
17. Asociación de Productores Agro ecologistas La Amistad - ADPAELA
18. Comité por la Defensa del río Chiriquí Viejo
19. Centro Misionero de la Concepción – CEMCODE
20. Colibrí Asociación Ecologista de Panamá
21. Asociación Macho de Monte
22. Asociación Ecologista de Productores Orgánicos de Rovira – ASEPOR
23. Comité por la Defensa del Río Gariché y sus afluentes
24. Movimiento 10 de Abril M 10 del Tabazará
25. Club de Padres de Familia de Río Sereno
26. Asociación Agroecoturística la AMISTAD – ASAELA
27. Grupo Orgánico de Productores Cerro Punteños - GORACE
Organizaciones Solidarias
CEPAS
Voces Ecologicas
ACD