sábado, 31 de mayo de 2014

Diez cosas que usted debe saber sobre las Represas

By: 
Peter Bosshard
Date: 
Tuesday, May 27, 2014


1.    50,000 Grandes Represas están obstruyendo los ríos del mundo:

Cerca de 50.000 represas con una altura de 15 metros o más y millones de pequeñas represas se han construido en los ríos del mundo. Algunas de ellas datan de siglos, pero la mayoría fueron construidos después de la Segunda Guerra Mundial. Cerca de 5.000 represas tienen una altura de 60 metros o más; otras 350 gigantes están actualmente en construcción

2.    Las Represas están cambiando la faz de la Tierra:

Las Represas han fragmentado dos tercios de los grandes ríos del mundo e inundado una superficie del tamaño de España. Sus depósitos contienen tres veces más agua que los ríos de todo el mundo, y constantemente se pierden cerca de cuatro cataratas del Niágara a la evaporación. Las Represas atrapan 40 kilómetros cúbicos de sedimentos cada año, y matan de hambre a los esteros de los sedimentos que los protege contra el mar intruso.

3.    Las Represas proporcionan servicios importantes:

Las Represas generan el 16% de la electricidad mundial y el riego de los cultivos de alimentos para el 12-15% de la población mundial. En menor medida, las represas también se han construido para fines de abastecimiento de agua, protección contra inundaciones, la navegación y el turismo. La mayoría de las represas han sido construidas para el riego, pero el 80% del agua que se almacena se utiliza para la energía hidroeléctrica.

4.    Las Represas dan muerte a los peces:

Las Represas bloquean la migración de los peces, agotan a los ríos de oxígeno, e interfieren con los factores biológicos que guían a los peces. También reducen la capacidad de los ríos para limpiarse. Debido a la construcción de represas y otros factores, la población de las especies de agua dulce ha disminuido en 37% entre 1970 a 2008 - más que las poblaciones de otros ecosistemas. Las poblaciones tropicales de agua dulce disminuyeron en un espantoso 70%.

5.    Las Represas están cambiando el clima:

Las Represas no son climáticamente neutrales. Particularmente en los trópicos, la materia orgánica en descomposición en sus embalses emite metano, un gas de efecto invernadero agresivo. Los científicos han estimado que los embalses representan el 4% de todo el cambio climático hecho por el hombre, lo que equivale al impacto climático de la aviación. Las inundaciones y sequías causadas por el cambio climático, a su vez hacen de las represas menos seguras y menos económica.

6.    Las Represas desplazan a las personas:

Las Represas han desplazado a un estimado de 80 millones de personas, con 23 millones solo en China. El desplazamiento roba a las personas que ya son pobres y marginados de sus recursos, las habilidades y la identidad cultural, y los empobrece aún más. Las presas también han tenido un impacto negativo de 500 millones de personas que viven río abajo. Los beneficios de las represas a menudo pasan por alto a las personas que sacrifican sus medios de vida por ellos.

7.    Las Represas pueden violar los Derechos Humanos:

La mayoría de las represas que desplazan a grandes poblaciones están siendo construidos por gobiernos autoritarios. En Birmania, China, Colombia, Etiopía, Guatemala, Sudán y otros países, los constructores de represas a menudo han respondido a la oposición con graves violaciones de los derechos humanos. En la peor masacre de las represas, más de 440 indígenas fueron asesinados para dar paso a la Represa Chixoy en Guatemala en 1982.

8.    Las represas son costosas:

Las grandes represas pertenecen a las inversiones más costosas que muchos gobiernos jamás han hecho. Se estima que unos 2000 mil millones de dólares se han gastado en las represas desde 1950. Debido a errores de planificación, problemas técnicos y la corrupción, las presas experimentan demoras promedio de 44% y excesos de costos de un 96%. Tales excesos masivos los hacen poco rentable.

9.    Las represas no duran para siempre:

Tarde o temprano los embalses se obstruyen, y el costo de mantenimiento de las represas se vuelve mayor que sus beneficios. En los Estados Unidos, más de 1.000 represas se han eliminado a un gran costo. Cuando las represas no están debidamente construidas o mantenidas, se pueden romper. En el desastre más grande de represa del mundo, el fallo de la represa china de Banqiao mató a unas 171.000 personas en 1975.

10. Mejores Soluciones suelen estar disponibles:

En 2012, los gobiernos y las empresas han instalado 75 gigavatios de energía eólica y solar, en comparación con 30 gigavatios de energía hidroeléctrica. Tales alternativas les va mejor cuando se incluyen los impactos sociales y ambientales y los costos de transmisión. La Agencia Internacional de la Energía ha propuesto que el 60 por ciento de los fondos necesarios para lograr el acceso a la energía para todos debería ir a los proyectos locales de energía renovable.

Traducción por Oscar Sogandares G., www.chiriquinatural.com

viernes, 23 de mayo de 2014

Declaraciones de Ricardo Miranda a RPC Radio 23 mayo 2014

Declaraciones de Ricardo Miranda de Movimiento 10 de Abril  sobre los ultimos acontecimientos en torno al controvertido proyecto Barro Blanco


lunes, 19 de mayo de 2014

Extracto del Informe del Relator Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya sobre Panamá. 7 de mayo de 2014 - tomado de Colectivo Voces Ecológicas


2013-07-26-2954

Extracto del Informe del Relator Especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya sobre Panamá. 7 de mayo de 2014

Extracto del Informe del Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya
sobre la situación de los derechos de los pueblos indígenas en Panamá. 7 de mayo de 2014
El informe sobre la situación de los derechos de los pueblos indígenas en Panamá examina los derechos humanos sobre la base de la información recibida por el Relator Especial durante su visita al país del 19 al 26 de julio de 2013, y de investigación independiente.
Sin embargo, el Relator Especial observa que este fundamento es en muchos aspectos frágil y precario. Tal como se señala en el informe, que presenta en Panamá una serie de problemas relacionados con la implementación y garantía de los derechos de los pueblos indígenas, en especial sobre sus tierras y recursos naturales, proyectos de inversión a gran escala, autogobierno y participación, y los derechos económicos y sociales, incluyendo el desarrollo económico, la educación y la salud.
Durante el transcurso de su misión, y en especial durante su visita a los territorios indígenas, el Relator Especial pudo constatar la riqueza de la diversidad cultural de los diferentes pueblos indígenas de Panamá, la cual se manifiesta a través del mantenimiento de sus costumbres, sus idiomas y sus otras expresiones culturales. Es evidente que los pueblos indígenas de Panamá viven con orgullo su identidad indígena, y que expresan su deseo de continuar manteniendo y fortaleciendo todos los aspectos de sus culturas.
Sin embargo, las experiencias recientes sobre proyectos hidroeléctricos en Panamá ponen de manifiesto las consecuencias de la falta de un marco adecuado para regular un proceso de consulta con las comunidades indígenas afectadas. Los procesos de consulta en los casos recientes han sido llevados a cabo de manera ad hoc, y tanto representantes del Gobierno como de los pueblos indígenas han indicado que no han sido adecuados, en parte debido a que las empresas involucradas se han encargado de realizar las consultas y porque no han consultado con los pueblos afectados a través de sus propios representantes.
Sobre el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco que desarrolla la empresa Generadora del Istmo, SA (GENISA), una empresa Panameña con financiación centroamericana. Su embalse inundaría tierras de un área anexa de la comarca con una afectación directa sobre algunos de los habitantes de la comarca. Representantes del Gobierno y de los pueblos indígenas coinciden en que las deficiencias en el proceso de consulta han contribuido en gran parte a las tensiones existentes y al rechazo continuo del proyecto por parte del pueblo indígena Ngäbé. Otro aspecto de preocupación fue el contenido del estudio de impacto ambiental aprobado por la Autoridad Nacional del Ambiente ANAM, el cual no evaluaba los impactos sobre las tierras y territorios del pueblo Ngäbé Büglé.
En vista de las observaciones hechas en el presente informe presentamos algunas recomendaciones específicas al Gobierno sobre los pueblos indígenas y especialmente al caso de Barro Blanco:
Proceder con la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo sobre los derechos de los pueblos indígenas y tribales en países independientes.
Redoblar esfuerzos para asegurar la protección de las tierras y recursos naturales dentro de las comarcas y cumplir con la titulación pendiente de las áreas anexas de la comarca Ngäbé Büglé.
Asegurar que los proyectos de desarrollo de recursos naturales se realicen en base a acuerdos consensuados con los pueblos interesados, de manera beneficiosa para ellos y respetándose sus derechos humanos.
En relación al proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, no se debería proceder a la inundación de las tierras del pueblo Ngäbé, ni afectar de otra manera sus tierras, sin un acuerdo previo con las autoridades representativas de este pueblo sobre las condiciones de tal inundación o afectación. Sin el acuerdo o consentimiento del pueblo Ngäbé, el Estado sólo podría permitir la afectación a los derechos territoriales de este pueblo en virtud de un propósito público válido dentro del marco de derechos humanos, y sólo en la medida en que la afectación fuese necesaria y proporcional a ese propósito válido.

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jueves, 15 de mayo de 2014

NACIONALES

RIBERAS DEL RÍO TABASARÁ, CHIRIQUÍ

´Los vigilantes de Barro Blanco´

La semana pasada se registraron dos enfrentamientos entre policías e indígenas en el área de Barro Blanco, sin reportarse heridos.
ELIO NÚÑEZ
elio.nunez@prensa.com
PERSISTENCIA. Aunque la resistencia contra el proyecto de Barro ...
PERSISTENCIA. Aunque la resistencia contra el proyecto de Barro Blanco continúa, los indígenas del M-10-4 ven con algo de resignación cómo se levantan las torres de la presa hidroeléctrica. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga.
14/05/2014 - Los indígenas de la comarca Ngäbe Buglé continuarán defendiendo el área de Barro Blanco como herencia ancestral, el cual es centro de la discordia por la construcción del proyecto hidroeléctrico que aprovecha las aguas del río Tabasará, en el distrito de Tolé, provincia de Chiriquí.
Hace ya varias semanas, desde que el Movimiento 10 de Abril (M-10-4) anunció que iniciaría acciones de protesta contra el proyecto, los indígenas han acampado y se muestran vigilantes de las acciones que asuman los agentes antidisturbios de la Policía Nacional que custodian Barro Blanco.
Para llegar al campamento de este grupo de indígenas se deben caminar 50 minutos por un terreno difícil, sobre una extensa vegetación, hasta llegar al legendario río Tabasará. Y no solo ello, el sendero improvisado está cubierto de enormes rocas, tierra arcillosa y ramas secas que hacen trabajoso el trayecto.
Para encontrar a los activistas del M-10-4 hay que atravesar una finca privada ubicada en el sector de Bella Vista de Tolé, frecuentada por ganado, el que con cierto celo mira a cualquier extraño que camine por los caminos abiertos con sus cascos.
NUBES DE MOSQUITOS
La travesía de reconocimiento que hizo el equipo de La Prensa comenzó a las 7:00 de la noche del miércoles 7. Una linterna, mucho repelente de mosquito y un guía fueron nuestros compañeros de viaje, además de temer con qué nos encontraríamos en nuestro trayecto.
Pese a la oscuridad, Ricardo, nuestro guía, conocía a ciegas el camino para llegar al campamento indígena ubicado a pocos metros de la margen izquierda del Tabasará, afluente que divide políticamente las provincias de Chiriquí y Veraguas.
Mientras caminábamos, Ricardo hacía llamadas telefónicas a sus contactos en el poblado para anunciarles nuestra llegada. Luego de tanto andar, las luces reflectantes blancas, ubicadas en el campamento de los policías, indicaban que ya estábamos cerca del río. Caía una pertinaz lluvia que, acompañada del sudor, había empapado toda nuestra ropas.
DAÑOS ECOLÓGICOS
Nuestro guía nos contaba sobre los perjuicios que están pasado los ngäbes por la construcción del proyecto, y el daño que la obra había ocasionado a los recursos naturales del lugar.
Llegamos a una pequeña quebrada. “Esperen, esperen”, gritó el guía, mientras alumbraba una piedra de laja. “Miren el ojo de agua que hay sobre esta laja, esa es agua de salud”, afirmó, mientras se agachaba para refrescar sus manos.
Seguimos nuestro camino. Una barrera de ramas secas bloqueaba el acceso al río, pero habíamos llegado a lo que parecía nuestro destino. Las luces de más de cinco linternas, en lo alto de una colina, indicaban que nos estaban esperando y que teníamos que cruzar el río.
Pasaron unos minutos cuando se escuchó un ruido entre las aguas del río. Era Manolo Miranda, uno de los líderes del M-10-4, quien vistiendo suéter y ropa interior, cruzaba para encontrase con nosotros y programar la visita al pueblo.
Miranda, coordinador del movimiento conservacionista, nos recibió esa oscura noche, mientras se comunicaba con nuestro guía en su lengua nativa, el cual le explicaba que queríamos ir al campamento.
Esa noche, la corriente del río era torrentosa y peligrosa, por lo que decidimos esperar a que amaneciera y aprovechar la luz del día.
MÁS TROPIEZOS
El segundo día de visita se inició a las 7:00 de la mañana, Ricardo, el guía, intentó cruzarnos al punto de concentración por otra vía de la que recorrimos la noche anterior. Era una vía cubierta de piedras que conecta el campamento con el poblado de Tolé, la cual recorreríamos después en vehículo. No obstante, era un camino peligroso, angosto, lodoso, casi inaccesible para el automóvil en el que viajábamos.
Eran las 11:00 de la mañana y no llegábamos aún a la mitad del viaje hacia el caserío llamado Comunidad Cultural de Kiad. Allí llegaríamos para cruzar finalmente el río Tabasará, y luego al campamento en Barro Blanco. Tampoco fue posible cruzar por esa vía, la alternativa siguió siendo el acceso por la finca privada en Bella Vista.
Cruzamos la finca otra vez, ahora bajo un inclemente sol, que ya había secado el camino. En el lugar se notaba la devastación de árboles y sacos con arena para levantar las antenas generadoras de energía.
EL CAMPAMENTO
Llegamos al río, y allí encontramos una pareja de ngäbes, Carlos Pérez y Bellini Jiménez, quienes nos daban la bienvenida a Barro Blanco. El caudaloso río también nos recibía. Con mucho cuidado lo cruzamos, para luego subir una loma pedregosa que nos llevaría hasta el campamento.
Carlos y Bellini nos indicaban por donde caminar, mientras que un grupo salía hacia el bosque donde se dedicaba a la tarea de cazar. Al llegar al campamento el panorama era desolador, los únicos habitantes eran los indígenas que habían salido de sus pueblos para defender la tierra.
VIGILANTES
En el sitio operan cinco puestos de vigilancia improvisados, en los que de dos a tres personas se turnan para no perder de vista a los policías apostados en cuatro frentes, en la otra orilla del río. En estos puntos de vigilancia vimos, incluso, niños, que siguiendo a sus padres han dejado de ir a la escuela.
Las condiciones son precarias, cocinan en fogones de piedra, y aunque la alimentación no es tan mala, se las arreglan para lograr donaciones. No obstante, no revelaron quiénes son sus patrocinadores.
Pasamos un día en el campamento y en su transcurso los indígenas no apartaban la vista de los puestos policiales, aunque sacaban tiempo para conversar y hasta contar chistes. Incluso, aprovechaban el corto para jugar fútbol y para rezar ante una enorme cruz de madera.
Este día, mientras una patrulla policial llegaba a los puestos de los uniformados para distribuir sus alimentos, los indígenas se reunían para conversar sobre su situación y armar estrategias de lucha.
PIEDRAS Y ´BIOMBOS´
Leonidas Carpintero es el encargado del primer puesto de vigilancia. Desde que se dieron los primeros enfrentamientos en el lugar, no ha regresado a su pueblo Quebrada de Caña, en Chiriquí.
Con su sombrero de paja y vistiendo una camisa rudimentaria, Carpintero está preparado para la lucha de su pueblo. Un “biombo” y una chácara cargada de piedras son sus “armas” de defensa.
Él sabe qué hacer una vez los policías ataquen. “Solo esperamos que ellos pretendan agredirnos para nosotros actuar”, explicó el ngäbe que ya pasa los 50 años.
El puesto que cubre solo lo protege un techo de pencas de palma sostenido por ramas de árboles. Carpintero se sienta en un tronco, mientras su compañero descansa sobre el suelo.
En el siguiente puesto está Pablo Carpintero y Víctor González. Saludan tímidamente, pero prefieren callar. Ambos no revelan rasgos indígenas, aunque dicen identificarse con la lucha del pueblo. El puesto de estos hombres está justo frente al de los uniformados, y hasta se puede decir que son vecinos.
El último puesto es en el que se halla Manolo Miranda, coordinador del indigenista M-10-4, el único dirigente de los indígenas que hallamos en el lugar.
Miranda descansaba dentro de una pequeña covacha excavada sobre una roca, precisamente para protegerse de los fuertes aguaceros que caen en la zona. Cerca a esta cueva han tendido una lona azul sobre dos palos de bambú, que según los indígenas no los protege para nada.
Llegaba la tarde en Barro Blanco y la lluvia no cesaba, y mientras los custodios policiales corrían a guarecerse en sus trincheras, los indígenas seguían vigilantes.
LA LUCHA CONTINÚA
Según Miranda, los indígenas se hallan en el lugar para defender la comarca y no abandonarán la lucha hasta que se elimine el proyecto hidroeléctrico. “Al terminarse el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, se nos van a inundar las tierras, las partes productivas de nuestra comunidad y todo eso”, afirmó el dirigente.
Contó que el pasado 17 de febrero la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos intentó desalojarlos de la comarca para que ingresara la maquinaria de la empresa y así poder continuar talando los bosques. A la fecha, dijo, tienen casi tres meses completos en el campamento.
Dejó claro que continuarán en su lucha, basados en lo que establece la Constitución Política de Panamá, que garantiza el derecho de las tierras colectivas. “El gobierno actual no respeta la Constitución y atenta contra la ciudadanía panameña”, esgrimió.
Muchos de sus compañeros de lucha se han retirado de Barro Blanco, confesó Miranda, ya que necesitan ir a sus casas para alimentar a sus animales y ver a sus familiares. “Ellos regresarán para continuar nuestras acciones hasta que el Gobierno acepte que se violaron procedimientos internos e internacionales”, alegó.
REPRESIÓN POLICIAL
Miranda está preocupado por la constante represión de la que son víctimas por parte de la Policía Nacional, pero advierte de que no renunciarán a la defensa de sus derechos. “Hemos sido agredidos con perdigones, balas de goma y gases lacrimógenos; contamos con pruebas”, dijo.
El temor de los residentes de esta comunidad es que los uniformados pretendan llevar a cabo desalojos con ayuda de maquinarias de la empresa encargada de la construcción de la hidroeléctrica, ya que se han negado a vender los terrenos donde han vivido por años para dar paso al proyecto.
La Prensa también conversó con los agentes policiales allí destacados. Ellos solo manifestaron que están en el lugar haciendo su trabajo, y que no tienen intención de atacar a nadie.
La obra la construye la empresa Generadora del Istmo S.A. (Genisa), que ha informado que continuará con estricto apego a la Constitución y a las leyes. Sus voceros afirmaron que los propietarios de estas tierras serán indemnizados.

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      La hidroeléctrica no esta en tierras comarcales. La afectación a la tierra comarcal es de 5 hectáreas cuando el embalse este lleno. Todo desarrollo genera algún coste. Este coste es mínimo. Esos costes si afectan la propiedad privada se pagan. 
      A mí lo que me gustaría ver es a los indígenas trabajando sus tierras con el mismo ahínco que protestan por estas 5 hectáreas. El subdesarrollo existente en la comarca tiene mucho que ver que las tierras no son de nadie (no existe la propiedad privada) y por ende nadie las cuida ni genera riqueza. Obviamente el estado también tiene que invertir en esas áreas pero los residentes en esas áreas también tienen que generar impuestos para que el estado los revierta en inversiones ahí.
      Lo que deberían hacer es negociar un buen arreglo con la empresa y el gobierno que implique mas desarrollo en su tierra comarcal. Pensar que es proyecto se va a parar no es cónsono con la realidad. Esa empresa tiene todos sus papeles en regla y la demanda contra el estado sería billonaria. Aparte del costo de construcción se les tendría que indemnizar el lucro cesante por el tiempo de la concesión que es de 50 años con la posibilidad de renovarla por 50 años mas. 
      Los señores que protestan y cierran las vías en Barro Blanco no pagan impuestos. Por lo tanto la indemnización para ellos es irrelevante. Yo me niego a que salga de mis impuestos. Saludos.
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          «La hidroeléctrica no esta en tierras comarcales.»
          --Pero afecta tierras comarcales - es lo mismo que se construyera en ella. En su EIA dicen que es una hidroeléctrica de ´pasada´, que afirmación mas engañosa. En Chiriquí podrá ver verdaderas plantas de ´pasada´ donde simplemente ´entuban´ su flujo y por gravedad generan su energía- no requieren ´represar´ cientos de hectáreas como Barro Blanco.
          «La afectación a la tierra comarcal es de 5 hectáreas cuando el embalse este lleno.»
          --Falso según los estudios topográficos es de casi 7 hectáreas - y eso a su nivel 'mímimo' de 103m snm a su nivel máximo de inundación 109 m snm llegaría a cubrir mas de 10 hectáreas el cual sumergirán todos sus comunidades, escuelas, viviendas, iglesias, TODO.
          «Todo desarrollo genera algún coste. Este coste es mínimo. Esos costes si afectan la propiedad privada se pagan.»
          --¿A que tipo de desarrollo te refieres? ¿Al verdadero desarrollo humano, o simplemente al desarrollo económico de unos cuantos “socios”? ¿Sabes que a 12 centavos el kw-hra, las 29 MW de la represa producirían mas de 30millones por año? En apenas 5 años se pagaría la construcción y tu ¿solo le quieres dar unas “migajitas” a las comunidades afectadas?
          «A mí lo que me gustaría ver es a los indígenas trabajando sus tierras con el mismo ahínco que protestan por estas 5 hectáreas.»
          --Precisamente son sus tierras las que tú le quieres quitar. Son sus cultivos de subsistencia donde cultivan de todo - arroz, maíz, frijoles, pepinos y hasta tomates donde producen para 450 familias -y no para 7 individuos como la empresa y este gobierno han querido falsamente afirmar.
          «El subdesarrollo existente en la comarca tiene mucho que ver que las tierras no son de nadie (no existe la propiedad privada) y por ende nadie las cuida ni genera riqueza.»
          --Otra vez totalmente falso, las tierras aunque colectivas están delimitadas por familia y todos se benefician. Existe el sistema de ´intercambio´, si un vecino le falta yuca y el otro tiene frijoles, simplemente intercambian y no hay dinero de por medio ¿Donde existe esto en la área latina? ¿Que poco conoces de la vida en las comarcas?
          «Obviamente el estado también tiene que invertir en esas áreas pero los residentes en esas áreas también tienen que generar impuestos para que el estado los revierta en inversiones ahí.»
          --Los pueblos originarios pueden vivir perfectamente sin el gobierno central - desde siglos lo han hecho, que lo que quiere es tutelarlos y volverlos dependientes a él, además de apropiarse de sus recursos naturales para sus trasnacionales e intereses creados, como siempre. La ´conquista´ y la ´época colonial´ no acaban para los sectores indígenas.
          «Lo que deberían hacer es negociar un buen arreglo con la empresa y el gobierno que implique mas desarrollo en su tierra comarcal. »
          --El problema es que nadie va negociar con un escopeta en la cabeza. ¿Como te imaginas que podrán lograr un acuerdo digno del primer mundo? La empresa le ofrece 'migajas' apenas dos mil dolares por tierras que alimentan a cientos de familias, esto es una obscenidad, ademas de una enorme injusticia. ¿Para entonces pasarse el resto de sus vidas pidiendo limosnas en las esquinas de las grandes ciudades? En países europeos, llámese Suecia, Finlandia a los pueblos originarios (llámese esquimales, lapones, etc) de aquellos lugares le proporcionan un ´porcentaje´ de las ganancias digno para sus pueblos, y no en el bolsillo de algunos ´dirigentes´ como es el caso aquí.
          «Pensar que es proyecto se va a parar no es consono con la realidad.»
          --La realidad es que este proyecto (igual que muchos otros que se construyen en el país) no tienen ningún viso de legalidad. Todos sabemos que facciones controlan el Sistema Judicial en este país. Pero no por ello se debe dejar de luchar. En las cortes internacionales siempre fallan en contra del estado ¿por que será?
          «Esa empresa tiene todos sus papeles en regla y la demanda contra el estado sería billonaria.» Aparte del costo de construcción se les tendría que indemnizar el lucro cesante por el tiempo de la concesión que es de 50 años con la posibilidad de renovarla por 50 años mas.´
          --Precisamente por eso no debes construir en lugares polémicos donde puedes perder hasta la camisa. En cuanto a la legalidad esto es algo ficticio que no resistirá la más mínima investigación.
          «Los señores que protestan y cierran las vías en Barro Blanco no pagan impuestos. Por lo tanto la indemnización para ellos es irrelevante. Yo me niego a que salga de mis impuestos.»
          --Muy por el contrario la mano de obra barata (quizás no pagan impuestos por eso) que impulsa la provincia de Chiriqui, Veraguas y Bocas del Toro es precisamente la mano de obra indígena donde los grandes terratenientes como quizás su muy adorado pronto ex-presidente han hecho su gran fortuna. Sus palabras ofenden el intelecto, no solo indígena, sino de todo panameño consciente.